Una fuente de luz clara (como una ventana) crea sombras definidas que ayudan a estructurar los pómulos y la nariz.

Suaviza los límites donde la sombra del rostro se funde con el fondo.

Tradicionalmente, la frente suele tener tonos más amarillentos/neutros, las mejillas y nariz tonos más rojizos, y la zona de la mandíbula tonos más verdosos o azulados (especialmente por la sombra de la barba o venas sutiles).

Recuerda que si la luz es cálida (amarillenta), las sombras tienden a ser frías (azuladas/violáceas), y viceversa. Este contraste da realismo y profundidad. 2. La Magia de las Veladuras (Glazing)